Si en los últimos años los sistemas de asistencia al conductor han hecho las delicias de los más adictos al motor, y de los no tan adictos; la conducción automatizada se convertirá en la niña de los ojos de papá.

Lo que hasta hace relativamente poco parecía un sueño propio de ‘Regreso al futuro’, hoy podemos decir que está más cerca de lo que creemos.

Empresas como Mercedes, BMW o Audi están apostando, cada vez más, por este tipo de conducción.

Pero la verdaderamente pionera, tanto en la autonomía parcial como completa del coche es Continental. ¿Su objetivo? Mejorar la seguridad y eficiencia de los automóviles a través de la tecnología inteligente.

“Hemos suministrado hardware en forma de neumáticos, elastómeros, electrónica y mecatrónica a lo largo de 145 años. Gracias a la pronta expansión de nuestras operaciones y las adquisiciones realizadas, nuestros desarrolladores han sido capaces de centrarse más intensamente en tecnología de sensores y software para más de 30 años. El aumento de la digitalización (…) permite automatizar y preparar el camino para nuevos servicios de movilidad.”

 Elmar Degenhart, Presidente del Consejo Ejecutivo de Continental.

Otras empresas como Toyota o Bosh han seguido el ejemplo de Continental, incluso la primera se ha atrevido a dar una fecha para el lanzamiento del primer vehículo de conducción automatizada: los Juegos Olímpicos de Tokyo en 2020.

Desde luego, puede llegar a ser una buena solución para reducir el número de accidentes en carretera y mejorar la fluidez del tráfico. Pero nosotros nos preguntamos, ¿perderemos el placer de agarrar el volante?, ¿y el mítico anuncio de BMW?.

Ahora es vuestro turno para reflexionar y preguntaros ¿Me gustar conducir o… ser conducido?.

Nosotros, por el momento…