Pasar por la gasolinera para repostar nuestro coche es una acción que realizamos los conductores con mucha frecuencia. Ya sea semanalmente o mensualmente, cuando repostamos se pueden dar diferentes situaciones en las que podemos equivocarnos de combustible al repostar nuestro vehículo, ya sea porque vamos un poco despistados o porque nos comen las prisas.

Es por ello que equivocarnos de combustible a la hora de llenar el deposito, no deja de ser una situación que se puede dar con relativa facilidad. Pero, ¿nos hemos planteado alguna vez que ocurre si nos equivocamos de combustible a la hora de repostar? ¡Os damos todas las respuestas en este post!

El contexto

Hace no muchos años era mucho más frecuente que esta situación se diese, debido a que el diámetro de anchura de la boca de los depósitos era prácticamente la misma en la mayoría de los coches. Esto unido al factor de que los boquereles de las mangueras de gasolina y diésel de las distribuidoras eran idénticos, hacía que el error fuese muy frecuente si no estábamos atentos a la hora de repostar.

Por fortuna, en la actualidad es algo que ha cambiado y a día de hoy los boquereles de las mangueras diésel son más anchos que el diámetro de la boca del depósito de los motores gasolina, lo que implica una mayor dificultad equivocarse en este caso.

Además, el pasado mes de octubre entró en vigor una normativa Europea que obliga a identificar con etiquetado estandarizado la boca de los depósitos de los vehículos de nueva fabricación, así como las mangueras de repostaje de todas las gasolineras de la UE. Si quieres saber más echa un vistazo al post que realizamos para explicarlo. 

Pero ¿qué ocurre si conseguimos igualmente introducir el combustible equivocado en el deposito de nuestro coche? Vamos a ver los diferentes casos:

Caso 1. Mi coche es gasolina y le echo diésel.

Como ya hemos adelantado, este caso es muy improbable debido a que la anchura de los boqueles no coinciden con la anchura de la boca del depósito de nuestro vehículo. En caso de que esta situación se diese, el daño que sufra el vehículo va a depender de dos factores: la cantidad de combustible introducido y nuestra forma de actuar ante la situación.

En la mejor de las situaciones, si conseguimos caer en la cuenta de nuestro error, lo que debemos hacer es inmediatamente llamar a la grúa para poder transportar nuestra vehículo sin encender el motor a un mecánico que se encargue de limpiar el depósito y limpiar tubos e inyectores. Es posible que dada esta situación salvemos nuestro vehículo.

En el caso de que no consigamos darnos cuenta de nuestro error, todo va a depender de la cantidad de combustible que hayamos introducido y los km que andemos. Si la cantidad es considerable (Más de un cuarto del depósito) nuestro coche arrancará pero se parará después de algunos minutos habiendo producido daños de especial importancia en el interior del motor. si por el contrario la cantidad de combustible es pequeña, lo que ocurrirá es que el coche circulará pero emitiendo un humo blanco por el tubo de escape. Los componentes del vehículo podrán sufrir algún deterioro pero no llega al nivel de gravedad del siguiente caso.

Caso 2. Mi coche es diésel y le echo gasolina.

Como en el caso anterior, si conseguimos caer en la cuenta de nuestro error, conseguiremos probablemente salvar nuestro vehículo. Por el contrario si a nuestro vehículo diésel le repostamos gasolina y arrancamos, nuestro vehículo comenzará a moverse con dificultad, dando tirones y emitiendo multitud de sonidos extraños además de un intenso humo de color blanco. El coche acabará deteniéndose y es muy probable que se vean dañados, la bomba de combustible, filtros e inyectores. En algunos casos no merecerá la pena reparar nuestro vehículo, por el alto coste que supone cambiar este tipo de componentes.

Conclusión

En cualquiera de las situaciones anteriores, los efectos de introducir un combustible erróneo en nuestro vehículo afectará en menor o mayor medida a los componentes implicados en el ciclo del motor. Por ello lo recomendable es si siempre, si caemos en la cuenta de nuestro error, llamar a la grúa y proceder a la extracción del combustible y a la limpieza de los componentes. En el caso de no darnos cuenta, podremos empezar a preparar el bolsillo para un desembolso que no cubren ni seguros, ni garantías.