Lavar el coche es una de las tareas de las que nadie se libra. Para muchos de nosotros lavar nuestro vehículo no deja de ser una tarea pesada y aburrida que tenemos que realizar con cierta frecuencia. Pero es conveniente saber que mantener nuestro coche limpio, no solo ayuda a que estéticamente se vea mejor, sino que además cumple con una función de protección vital para el mantenimiento de la carrocería.

¿Quién no ha dejado alguna vez su coche al menos dos semanas sin lavar? Dejar nuestro vehículo tanto tiempo sin una adecuada limpieza, puede acarrear consecuencias negativas, como el deterioro paulatino de la carrocería de nuestro adorado coche. Además seamos sinceros, a nadie le gusta que su coche quede expuesto a ser víctima de algún que otro escrito vandálico del tipo <<Lávame>> o <<Si me lavas no me encojo…>>, ¡Así que no tienes más excusas!, ¡este domingo te toca lavar el coche!

Pero ¿Qué es mejor lavar a mano o a maquina?

Es la pregunta del millón. Habitualmente por una cuestión de tiempo, solemos recurrir al lavado de coches automático, sin tener en cuenta que este tipo de modalidad de lavado puede perjudicar el exterior de nuestro vehículo. EL agua a presión o los desgastados cepillos del túnel de lavado, puede acabar creando micro-arañazos que van haciendo que la pintura y el brillo de nuestro coche vaya desgastándose con el paso de los años. Por otra parte el lavado a mano aunque requiere de un mayor esfuerzo, es más eficaz y cuidadoso con el exterior de nuestro vehículo.

A continuación os explicamos como lavar a mano nuestro coche correctamente:

Lavado

Lo más importante es saber que tipo de utensilios podemos o no usar. Es muy importante a la hora de lavar el coche elegir el tipo de jabón que vamos a utilizar. No utilices lavaplatos o cualquier otro tipo de detergente, ya que contienen sustancias abrasivas que pueden deteriorar la pintura. La mejor opción es usar un jabón especifico para el lavado de coches, que nos va a asegurar un buen uso sin peligro de dañar los exteriores de nuestro coche.

El segundo utensilio que nos va hacer falta es una bayeta de fibra o guante de lana, que nos va ayudar a ayudar a retirar toda la suciedad de forma eficaz sin peligro de que se produzcan arañazos.

Y ¡Manos a la obra!…                    lavar el coche

Una vez que tenemos los utensilios preparados, empezamos por mojar bien la carrocería de nuestro coche, eliminando de primera hora la suciedad más superficial. Una vez eliminada procedemos en un cubo a generar con el jabón la espuma que va a ayudarnos a desincrustar toda la suciedad formada por polvo, polen, arena o cualquier tipo de material que se deposita sobre el barniz de nuestro coche. Es muy importante que a medida que vamos lavando el coche, vayamos limpiando además nuestra bayeta o guante del material acumulado, para así conseguir una mayor efectividad. Para las llantas podemos utilizar un cepillo y un producto desengrasante que nos va a facilitar la labor.

Aclarado

Esta es quizás la parte más simple pero no menos importante. Uno de los detalles a tener en cuenta, es que no debemos dejar nunca que el jabón se seque sobre la carrocería de nuestro coche, ya que por la acción del sol se puede dañar seriamente el barniz de la pintura, privándole de su tan característico brillo. Para el aclarado usamos abundante agua a baja presión, eliminando cualquier tipo de rastro de espuma y eliminando con nuestra bayeta cualquier tipo de suciedad incrustada que en el paso anterior no hayamos podido eliminar.

Secado

Para evitar que queden marcas de agua procederemos a secar la carrocería con una bayeta de microfibra, las cuales tienen una alta capacidad de absorción y además su delicado tacto protege de arañazos la pintura de nuestro vehículo. Para las lunas la acción más efectiva es un secado con papel absorbente para posteriormente su limpieza con un producto limpia-cristales y repitiendo el proceso de secado con el papel.

Y…”¡Voila!” ha costado un poco de esfuerzo, pero ¡Ya tenemos nuestro coche limpio y reluciente como el primer día! Ahora solo nos queda salir a presumir de coche, ¡Esperemos que no llueva!