La conducción Zen, también conocida como Zen Driving, es una forma de conducir que nos ayuda a relajarnos y a estar más tranquilos.

Desde que comenzamos a sacarnos el carnet de conducir nos enseñan que, mientras vamos al volante, debemos ir muy concentrados en la carretera y lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero la concentración nos dura el tiempo que tardamos en conseguir el permiso. Una vez que cogemos confianza con el vehículo y nos acostumbramos a ir de acá para allá nos distraemos fácilmente aún cuando pensamos que no lo hacemos.

Conduccion Zen

 

El estrés, un mensaje, un cigarro o simplemente mantener una conversación con el copiloto, son factores que influyen en nuestra percepción del entorno. Ten en cuenta que lo que te ocurra a ti también afecta al resto de conductores, y viceversa.

Para conseguir concentrarnos y conducir relajados existe una técnica que bien podría venir del mismísimo Tibet. Estamos hablando del Zen driving o Conducción Zen. ¿Cómo se practica? La regla principal es que sientas que estás meditando, los pasos que debes seguir son los siguientes:

  • Mantén tu vehículo de forma que cuando estés en él te resulte el lugar más agradable del mundo. Limpieza, clima, olor… cualquier aspecto es determinante.
  • Busca una postura cómoda y guarda cualquier objeto que te pueda distraer.
  • Selecciona una lista de música que te guste, si la clasificas según las emociones encontrarás el equilibrio.
  • Piensa en las distintas situaciones que te pueden ocurrir y prepárate para ello, no sirve de nada que te pongas nervioso o te enfades.
  • En los momentos de atasco, olvida el reloj y aprovecha para organizarte. Debes tener paciencia, no sabes cuánto se puede alargar.

Con esto conseguimos evitar distracciones, posibles accidentes y enfados sin sentido.

Mejor disfrutar conduciendo, ¿no?